miércoles, abril 06, 2005

Lucía en equilibrio

Y en el mismo apelativo cariñoso que había acabado por sustituir a su nombre se notaba que ella se había permitido estancarse en aquellos días, que no había sabido crecer.

Porque siempre hay que volver a eso, a esa infancia que la mayor parte del tiempo nos llena el alma sin que nosotros mismos nos demos cuenta y que, sin embargo, tiene mayor importancia para nuestra felicidad que los días que vivimos ya adultos, pues ésos los vivimos siempre a traves de ella, y no es sino la infancia la que asigna su pasajera grandeza a cada minuto que disfrutamos.


De Lucía Etxeberria, Un milagro en equilibrio (2004)
Premio Planeta 2004



1 Comments:

Anonymous Anónimo said...

ya me lei el libro, una pasada pero mas relajadito que los anteriores

10:37 p. m.  

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